Entre el 5 y el 9 de febrero se ha desarrollado en la diócesis la Semana del Matrimonio bajo el lema «El amor, la aventura más épica de todas»y organizada por la Delegación Diocesana de Familia y Vida.
Tras una semana repleta de actividades, hoy, domingo 15 de febrero, ha tenido lugar en nuestra Concatedral la Eucaristía de clausura a las 13 horas presidida por D. Julián Ruiz, nuestro obispo diocesano.
En su homilía, D. Julián hacía varios paralelismos para hacer entender a los niños lo que hoy nos decía la Palabra de Dios. Nos invitaba a que, desde la libertad de hijos de Dios, elijamos obrar bien y mirar siempre al frente para ser sinceros y decir la verdad; solo Dios tiene autoridad para proponernos un estilo de vida diferente, nos decía D. Julián, haciendo referencia al «Hebéis oído que se dijo, pero yo os digo».
Recordaba además que nos encontrábamos celebrando la semana del matrimonio y la familia y que la vida matrimonial se propone no como un ideal, sino como una posibilidad, pidiendo, especialmente, por los que se están preparando para el matrimonio, por los que están en los primeros compases de vida de familia, por los que llevan un largo recorrido y también por los que están pasando momentos de dificultad y de prueba. «Todo día tiene su anochecer» y en el matrimonio también hay días oscuros, en los que hay que decir —como tantas veces decía el Papa Francisco— gracias, perdón y por favor. Ha terminado enfatizando el matrimonio como regalo, como don.
La celebración ha estado acompañada por el Coro Juvenil Parroquial, al que D. Julián agradecía también su labor y su profesionalidad y decía que el canto y la música elevan la oración. Una celebración muy participativa.





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