Nuestra Parroquia de Santa María de Guadalajara acogió, en la tarde del domingo, el Concierto Sacro del Orfeón y Orquesta Joaquín Turina, una cita musical que logró llenar el templo pese al mal tiempo.
El Turina ofreció un programa centrado en la música religiosa, con una interpretación de obras completas como la Missa Brevis, de Jacob de Haan, junto a piezas para solistas como Lascia ch’io pianga, de Händel; Ave Maria, de Gounod; y Panis angelicus, de Franck.
Uno de los momentos estelares de la velada fue el estreno de la Salve de Trueba, interpretada por primera vez en Guadalajara. El concierto concluyó con Zadok the Priest, de Händel, en un cierre que arrancó una larga ovación del público y obligó al director Alfonso Maribona a salir a saludar en varias ocasiones, antes de ofrecer como bis una nueva interpretación de la misma pieza.








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