La parroquia de Santa María celebró en este Viernes de Dolores el último día del Triduo, que culminó con la solemne Eucaristía en honor a Nuestra Señora.
La jornada, que marca también el inicio oficial de la Semana Santa guadalajareña, tuvo como acto central el pregón, pronunciado este año por Abigail Tomey en la concatedral de Santa María.
La pregonera comenzó recordando su estrecha vinculación con el templo: «mi parroquia, donde tengo los recuerdos más vívidos que me vinculan con la religiosidad; en ella me confirmé y en ella he despedido a las personas que más he querido».
Uno de los ejes del pregón fue la relación entre el arte dramático y la vivencia cristiana. Tomey destacó que, para un actor, «la palabra ajena debe volverse propia mediante un proceso de vaciamiento», estableciendo un paralelismo con la transformación interior del creyente. En este sentido, señaló que el Evangelio «solo es verdadero cuando se convierte en impulso y acción concreta».
A lo largo de su intervención, subrayó también que tanto el artista como el cristiano están llamados a buscar una verdad auténtica, que solo se manifiesta «cuando hay coherencia entre lo que se dice y lo que se siente y lo que se hace».
En la parte final del pregón, la actriz invitó a los asistentes a vivir estos días «como si fuera la primera vez», poniendo el acento en la necesidad de redescubrir el misterio con una mirada renovada. Así lo expresó: «Permítanme que con humildad les anuncie lo que está a punto de ocurrir en nuestras calles y en nuestros corazones… Les propongo un anuncio para que lo vivan como si fuera la primera vez».
La pregonera concluyó con una narración teatralizada de distintos pasajes de la Pasión, interpretados por la propia actriz, en la que incorporó referencias a la imaginería de Guadalajara, así como a sus cofradías y procesiones.
Con este pregón, la ciudad inicia una nueva Semana Santa en la que tradición, fe y religiosidad popular volverán a hacerse presentes en las calles.




0 comentarios